Cuando vi el trailer no me gustó, pero esperé a ver la puntuación de Metrópoli, cuatro estrellas. La crítica de Jordi Costa es, como en otras ocasiones, tan abstracta en la valoración que no sabes si sí o si no. Ana Sánchez de la Nieta en Fila Siete escribe que fue la película más original del último festival de Cannes.
Yo no entendí nada de la segunda parte. Esa orgía de color naif del Congreso de Futurología y el desmadre posterior, el pasar de una realidad a otra en busca de Aaron, el hijo de Robin Wright, la estética de desarrapados parecida a la de los viajeros de los últimos vagones del tren que daba vueltas al mundo en "Snow Piercer". Son muchas cosas y a esas alturas ya tengo nulo interés por la historia y los personajes y la exuberancia de los dibujos me parece un pastiche. ¡Qué lejano el realismo avasallador y lacerante de la animación de "Vals con Bashir" (2008), la película anterior de Folman. Los directores de cine hacen cosas raras. Con Ari Folman habrá que tener cuidado la próxima vez.
Lo que opina Ana:
Lo que opina Ana:
Después de haber hecho una película
tan poderosa como Vals con Bashir, uno va al cine esperando encontrar una
historia conmovedora. En “El Congreso” no encontré nada que me atrajera, no me
importaban nada las aparentes metáforas sobre la condición humana escondidas en
un enrevesado planteamiento futurista, me parecía una auténtica paja mental,
así que en cuanto empezó la parte de
animación, no me importó quedarme un rato dormitando.
