lunes, 19 de marzo de 2018

Yo, Tonya. Dir. Graig Gillespie

Las tres nominaciones que tenía a los Oscar, actriz, actriz de reparto y montaje tienen toda la lógica. El montaje, desde luego. El director consigue usar los tiempos para contar una historia en parte estremecedora, que no llega a ser terrorífica por el tono que emplea, el de humor por encima de los desastres de las vidas que retrata. La de la actriz de reparto (Alllison Janney), porque es la perfecta encarnación de una madre inmisericorde y dura (ganó el Oscar). Y la actriz principal (Margot Robbie), porque, aunque tal vez un poco pasada de edad, refleja la tontería chabacana y la lucha de clases que significa vivir en dos mundos tan diferentes, el del patinaje y el de su casa. Una historia real, típicamente americana, de ascenso (el sueño conseguido) y descenso (a los infiernos) dentro del mundo del patinaje femenino. Recomendable como ejercicio cinematográfico de altura.
Lo que opina Ana:

Filmada como un falso documental sobre la patinadora Tonya Harding, la película se mueve con agilidad dando saltos temporales, siempre bien medidos.  Es además una dura crítica a la postergación social de una figura única en el mundo del patinaje por no cumplir los estándares sociales exigidos en ese mundo, ella procede de un ambiente casi marginal y su vida va a estar marcada por esos condicionantes.
Excepcional la actuación de Allison Janey, que representa a Lavona, la malvada madre de la protagonista, le ha valido un merecidísimo óscar como mejor actriz de reparto. Margot Robbie también desarrolla muy bien su personaje como Tonya, el único problema es que la representa desde los 15  a los 22 años, siempre con el mismo aspecto físico y su imagen no casa con la de una chica de esa edad, es algo que a mí me distancia del personaje.