Es al mismo tiempo surrealista, anticapitalista, marxista, musical y anti romántica. Y dura tres horas. Los portugueses tienen un punto especial, pocas películas suyas se atienen a los cánones clásicos. Premiada en varios festivales, es de las películas raras de una sola sesión diaria. A mi la parte que más me gustó fue la musical, la más surrealista, y la que menos la presencia de un argentino que se cree que por decir tres palabras en portugués, ya lo entienden. Nos pasa a los españoles cuando vamos a Portugal. Desde luego, la experiencia es curiosa, por lo menos.
Lo que opina Ana:
Lo que opina Ana:
Una película que sólo puede tener una autoría
portuguesa, su manera de narrar es única, tiene un manejo perfecto de lo que
es ficción y realidad, plantea tesis políticas, da un
repaso feroz al postcapitalismo destructor, tiene un tono documental, pero
entre la gravedad de los postulados, la destrucción del trabajo y con él de las
relaciones humanas, introduce también un tono irónico y esperpéntico que te
lleva por un torrente de sensaciones. Su realismo documental es tan efectivo
que consideras que estás viendo la historia de sus protagonistas, no sé si son
o no actores, pero parecen ser su personajes. La escena del baile en la fábrica
es antológica. Puro surrealismo, al
igual que el personaje del argentino que busca rodar su tesis sobre el
capitalismo en Portugal, su portugués hace daño a los oídos, pero nada importa,
logra comunicarse con los trabajadores de esta fábrica de nada.
