viernes, 13 de enero de 2017

Silencio. Dir. Martin Scorsese

En Metrópoli le dan cinco estrellas, a Boyero le aburrió y a algunos espectadores les hizo reír (estarían colocados). Parece el testamento espiritual de Scorsese: la fe, las dudas de la fe, la imposición de una doctrina, el martirio, la salvación. La verdad. El protagonista, el padre jesuita Sebastian Rodrigues, sufre el acoso de la permanente interrogación, dolorosa, sobre lo que le pide su doctrina y lo que él da. ¿Mantiene su fe? ¿Se ha rendido? ¿Ha comprendido que por una religión no se puede sacrificar a las personas? Al final Scorsese dedica la película a los cristianos japoneses y a los sacerdotes. No es para aburrirse. Hay que mirar más allá de las imágenes. No me gustó que los jesuitas hablaran en inglés, me descolocaba. Deberían haberlo hecho en portugués.
Lo que opina Ana:
Peca de un metraje excesivo, pero lo compensa con la dirección artística, la fotografía, la perfecta recreación de un pasado feroz al que asistimos conmovidos. El inglés no suena bien en esta ocasión, habría valido la pena el esfuerzo de haberla rodado en portugués. Hay una continúa reflexión sobre el hecho religioso, el poder, las razones de estado, la opresión y la miseria. 

miércoles, 11 de enero de 2017

Hasta el último hombre. Dir. Mel Gibson

Mel Gibson querría ser un Clint Eastwood de la dirección (busca héroes de los que normalmente se sabe muy poco y cuenta su historia). Su forma de narrar es potente, sin escatimar, sino al contrario, escenas duras y sangrientas. Trabaja como un pintor de brocha gorda. Se le escapan las sutilezas. Esta historia está ambientada en la II Guerra Mundial. Nada sabíamos del soldado Doss. Está bien haberlo conocido, aunque la película sea contradictoria, simple y a ratos un poco bestia.

Mimosas. Dir. Oliver Laxe

Yo me esperaba otra cosa. Contaba con el paisaje duro del Atlas, pero creía que iba a encontrarme con una historia de imaginación y misterio, encanto y poesía, y lo que vi fue algo incomprensible, complicado gratuitamente y violento. Y, claro, no me gustó.
Lo que opina Ana:
Me gusta de esta película el camino, el  poder hipnótico de las montañas, la marcha. No me gusta la transcendencia hermenéutica con la que viene cargada, no me atrapa la historia, no me conmueve, ni me interesa.

viernes, 6 de enero de 2017

El faro de las orcas. Dir. Gerardo Olivares

Primer gran patinazo del año. Por mucho que se base en hechos reales, está tan mal contada, resulta tan inverosímil y tan forzada que desmiente y afea la realidad. El paisaje y se acabó.
Lo que opina Ana:
Desde la primera toma comprendí que la película no iba a valer un pimiento, desgraciadamente fue así.  Uno no puede creerse que con filmar exteriores de documental  de naturaleza y una historia sin trabajar, ya se puede hacer una película. Hecha está, pero el resultado es un desastre.

Maribel Verdú suena mal, es incapaz de darle cuerpo a un personaje que está sin trabar. Los diálogos son malos, la historia se escapa mientras que esperas que llegue el final  cuanto antes. Una pena.

Frantz. Dir. François Ozon

Habría que ver la película de Lubich "Remordimiento" para poder comparar y comprobar hasta qué punto Ozon ha puesto su sello.
La historia es anómala pero interesante, después de la 1ª Guerra Mundial un soldado francés va a un pueblo de Alemania a honrar la tumba de un soldado alemán. Allí conoce a la familia y a la prometida de este soldado. El clima que se vive en el pueblo es de resentimiento, su presencia incomoda. Ya se quiere venganza. Cuando la novia del soldado alemán se desplace a Francia se encontrará el mismo sentimiento ultrapatriótico. Las heridas están abiertas y supuran todavía. Aquí nacerá, sin saberlo aún, el germen de la 2ª Guerra.
La relación entre el antiguo soldado y la antigua novia es la historia de un sueño. Los tiempos hacen difícil su realización.
Rodada casi toda en un limpio y cuidado blanco y negro, en los momentos, pocos, que se vislumbra el optimismo vira al color. Estos cambios a algunos críticos no les ha gustado. Película interesante.
Lo que opina Ana:
Desarrolla una historia difícil de contar y consigue hacerlo muy bien. Juega para ello con una fotografía cuidadísima en blanco y negro, rota con la entrada del color para expresar estados anímicos de alegría o esperanza.
Se fundamenta en la mentira, cuando el angustiado protagonista quiera salir de ella para liberarse de su peso, la desvelará a su joven amiga alemana, quien ya no conseguirá liberarse y para mantener la armonía en su entorno, la irá agrandando hasta tener que cargar con ella para siempre.
Además de una historia de amor, la película contiene un alegato pacifista en un momento de gran fervor patriótico, recién acabada la 1ª Guerra mundial. Se dejan ver nuevos tiempos de rencor  que nada bueno auguran, como sabemos todos los que la vemos, adelantándonos a las amarguras que les tocarán vivir de nuevo a unos personajes que no hacen más que intentar aprender a vivir de nuevo.

Muy buena recreación de la atmósfera de la época y cuidada atención a la composición de los personajes, para que podamos ver sus sentimientos.

miércoles, 4 de enero de 2017

El tesoro. Dir. Corneliu Porumboiu

Otra película rumana, y con premio también en Cannes ("Un certain regard"). No tiene, ni quiere,  la trascendencia que le da Mungiu a la situación de Rumanía en "Los Exámenes". No incide en los asuntos sociales y políticos,aunque están ahí, de fondo (es curioso, aluden a los comunistas como si fueran de la época del Imperio Otomano, lejos, lejos). Es un cuento, de hecho el padre le está leyendo al hijo al principio de la película la historia de Robin Hood. El protagonista recibe una propuesta tentadora, buscar un tesoro escondido, y como si fuera un niño grande , se la cree, arriesgando su dinero y su trabajo y se lanza a su búsqueda. Piensas todo el rato que va a ser el cuento de la lechera y que, como a ella, se le va a romper el cántaro. Pero, como Robin Hood, repartirá entre los pobres lo que ha ganado a los ricos. Hasta ahí se puede llevar la lectura de esta sencilla historia, entretenida y bien narrada.
Lo que opina Ana:
Divertidísimo cuento que a veces raya en el absurdo. Con pocos medios, personajes bien perfilados y una historia simple, se consigue filmar una película cargada de humor, triste en origen pero que acabará transcendiendo, arrancando de su rutinaria vida de oficinista al que se convertirá en un padre heroico, capaz de encarnar al Robin Hood del cuento que lee cada noche a su hijo. 

Los exámenes. Dir. Cristian Mungiu

Lleva tiempo en la cartelera de los Golem. Obtuvo el premio a la mejor dirección en el último festival de Cannes. Yo creo que la fama le precede a este director, independientemente de lo que haga. En esta película se ha hecho el interesante. Deja zonas de sombra (tocar el claxon en un punto del recorrido haya o no tráfico), produce tensión a lo Haneke (de noche se mete en una zona boscosa con una linterna; se baja de un autobús a perseguir a alguien) sin ton ni son y todo para no llegar con ello a ningún sitio. La historia es sencilla en su inicio, quiere reflejar los valores y las aspiraciones de un padre volcados en su hija, pero se cruza un incidente que los pone a prueba en su honestidad, dentro de un entorno donde prima la corrupción. Para que el personaje del padre tenga más difícil su valoración, presenta unas relaciones familiares casi rotas. Podría haber desarrollado esto sin esas secuencias incomprensibles de sesudo cineasta. Su cine no gana así, desde luego.
Lo que opina Ana:
La película sigue varios planos narrativos, uno lineal  y fácil de seguir y otro totalmente deslavazado que no aporta nada a la película, sólo crea incertidumbre y confusión.

Lejos queda la fuerza expresiva y conmovedora de “Cuatro meses, tres semanas y dos días”, en esta ocasión la denuncia de una Rumanía sumida en la corrupción y el clientelismo, con una población desmoralizada, sin esperanza, que sólo tiene como válvula de escape la huida, no llega a emocionarte, al menos a mí no me emociona. Las tribulaciones de ese padre obsesionado por conseguir que su hija logre lo que él no pudo, me dan igual, lo mismo que le ocurre a los cristales de su casa y a sus deambulares nocturnos.