La duración de la película te asusta, tres horas y siete minutos. Así es Tarantino. Otra película con una crítica tamizada (tres estrellas en Metrópoli). A Carlos Boyero le gustó "a medias". Es Tarantino en estado puro: comienzos espectaculares en paisajes abiertos, desarrollo de tramas complejas, guiones prolijos, pero bien construidos y unos cuantos personajes con mucha entidad. Tal vez se alargue un poco, puede que en determinados tramos sea un poco morosa, pero no pierde el pulso en ningún momento, los diálogos tienen sentido y chispa, el humor está siempre presente, aunque sea un poco grueso. Tiene además su parte de revisión histórica, dejando latente los conflictos de la nación americana entre el norte y el sur, entre negros y blancos, y el final es tan bueno como el comienzo, haciendo un particular homenaje a Lincoln. Pues a mi me pareció que está muy bien, sin falsas condescendencias.
Lo que opina Ana:
Lo que opina Ana:
¡Qué viva el Oeste! La única pega que
le pongo a esta nueva oda al kétchup de Tarantino es el larguísimo metraje, le
sobra media hora tranquilamente, es una pena porque ralentiza el ritmo y no
aporta nada. Por lo demás yo pasé un rato estupendo, el guión es soberbio, las
actuaciones excelentes y la historia está muy bien narrada y desarrollada.
Parte de un trayecto de diligencia en espacios abiertos, en medio de una feroz
ventisca que te mete el frío en el cuerpo, para detenerse en un interior de
una posada perdida en medio de la nada,
a partir de entonces el relato se convierte en algo más teatral. Los personajes
se van encontrando y uniendo, guardando siempre en la manga algo sospechoso, se
mezclan géneros, del western al thriller y se juega con los tiempos saltando
del presente al pasado más cercano hasta
dejar hilvanados todos los hilos del relato.
