El País de las Maravillas parte de un guión de la propia directora con rasgos autobiográficos. Es una película surrealista. Una familia vive en la Umbría italiana de recolectar miel, tiene un huerto y ovejas (y un camello), los padres hablan entre ellos en francés y con sus hijos en italiano, el padre lo hace en alemán con los amigos que pasan por allí y con otro personaje, duermen al raso todos juntos, cuatro hijas y los padres, y para más animación, participan en un programa televisivo que ensalza la genuina esencia etrusca de la zona, con Mónica Belluci como diosa etrusca vintage. Sin olvidar que reciben en acogida a un chico con problemas de marginación. Lo extraño es que todo encaje más o menos y que termine en película con una cierta coherencia (en Cannes recibió el Gran Premio del Jurado).
No sé lo que quiere mostrar: un modo de vida a punto de extinguirse, el fracaso de la utopía...O tal vez sea un relato, sin más.
Lo que opina Ana:
Lo que opina Ana:
Es una película extraña que nos habla
de una familia extraña, en la que no se definen
totalmente los personajes pero en la que sí se suscitan sentimientos.
Las imágenes y la atmósfera, las miradas, los silencios expresivos me llevaban
hacia el universo de Víctor Erice, Alice Rohrwacher está lejos de alcanzar su
maestría, pero es capaz a veces de recrear su nostalgia y sus ensoñaciones
sobre paraísos perdidos. Esa atmósfera melancólica e íntima es lo que me
cautivó de la película, aunque saliera de ella sin saber definir muy bien lo
que acababa de ver.
