Otra película de ajuste de cuentas de los países bálticos, en este caso de Estonia, como "1944", comentada en julio, (aunque el director es finlandés), con el régimen soviético de Moscú. La época es el final del estalinismo. La purgas todavía presentes. El miedo es el clima en el que se vive provocado por las desapariciones y los apresamientos. La obediencia al régimen debe ser ciega y total.
Denunciar está muy bien, pero mejor si se hace con una buena película, y esta no lo es. Sabes lo que va a pasar, todo es previsible. Situaciones forzadas y melodramas de sobremesa televisiva. ¡Qué no!, que el cine requiere además de una buena historia, saber contarla.
Lo que opina Ana:
Lo que opina Ana:
Viendo esta película, sosita y
académica, entrevés los fantasmas de muchos países de la Europa del Este
ocupados por los soviéticos, aquí te quedas sólo con la visión de la ocupación,
nunca se contrapone a la liberación del poder nazi. Sea como fuere, la realidad
es que la imposición del nuevo régimen stalinista supuso grandes tragedias
privadas y colectivas. Digo que se entrevé porque ese es el escenario en el que
se desarrolla la película, para centrarse en una historia particular de un
hombre que sólo aspira a vivir como una persona normal, intentándolo como
profesor de esgrima en una alejada escuela estonia. Le falta fuerza, definición
de los caracteres, resulta ñoña, blandita.