domingo, 30 de septiembre de 2012

A Roma con Amor. Dir. Woody Allen

Las críticas no le han salido mal, y podían haberlo hecho. Jordi Costa reconoce que está lejos de los trabajos mayores del cineasta, pero que hay bastantes argumentos para su defensa; David Bernal, más directo, escribe que estamos ante un Allen poco inspirado, pero profundamente vital y juguetón.
Por lo tanto, película menor de Woody Allen. Hacer una al año como el que hace un viaje del Inserso, tiene sus riesgos, y unas veces la cosa queda hilvanada e inspirada (Midnight in Paris), y otras descoyuntada y forzada (Vicky...); ésta está más cerca de la segunda, incluso a veces la supera. La comedia episódica (Jordi Costa) que trata de poner en funcionamiento, resulta ser una sucesión de vidas donde lo cómico se une a lo grotesco, sin mucha relación entre ellas. Resulta evidente que Allen ensalza en su propuesta juguetona la canita al aire, el gozar y sufrir de la fama cuando llegue, antes de que se vaya y no vuelva (aquí Roberto Benigni está en su salsa); pero las historias románticas, las dobles personalidades (el arquitecto joven y el maduro, éste como conciencia de la idiotez del otro) y los personajes que el azar ha colocado en un sitio equivocado (Penélope Cruz), no tienen la gracia y la brillantez que nos gustaría. En fin, Roma a los pies de Woody, todas las puertas se le abren y a él sobre todo le gusta callejear por el Trastévere...y a esperar a la próxima, a ver si la varita de la genialidad le toca en el hombro.
Lo que opina Ana:
Otra nueva "Vicky, Cristina, Barcelona", una película cargada de topicazos, en esta ocasión sobre Roma, que le permite a Woody Allen pasarse unas vacaciones en la Ciudad Eterna, mientras rueda con oficio, pero sin esmero esta película facilona y prescindible.
A pesar de todo, sus incondicionales seguimos pagando la entrada (con precios astronómicos tras el aumento del IVA) acudiendo a la cita anual con sus estrenos, a sabiendas de que nos vamos a encontrar con algunos momentos desternillantes que no queremos perdernos. El padre del novio, propietario de una funeraria y excelente cantante de ópera en la ducha, será en esta ocasión la estrella rutilante de un film más que mediocre.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Mientras duermes de Jaume Balaguerò

Lo que opina Ana: Buena idea original, excelente actuación de los principales actores. Luis Tosar y Marta Etura recrean con maestría sus papeles, haciendo creíbles a sus personajes, uno lleno de luz y alegría, el de la vecina joven y guapa a la que la vida parece sonreír día tras día; otro, oscuro y malvado, el de un psicópata desalmado que sólo busca hacer el mal. El problema es que tensar la cuerda, como aquí se pretende, y conseguir que nada chirríe, que todos los cabos resistan armónicamente el tirón, es tarea muy difícil; no surgen Hitchkoks todos los días, el suspense es un género muy complicado, en el que no pueden quedar cabos sueltos, todo el engranaje tiene que ensamblarse a la perfección, algo que no ocurre en esta película a la que le sobra, por ejemplo, el personaje de la niña aparentemente mala, y en la que la actuación policial parece salida de "Barrio Sésamo".

Elena. Dir. Andrei Zvyagintsev

Película y director premiados en festivales; sus declaraciones que vienen en la hoja informativa, le presentan un poco pretencioso, engolado: se hace director porque él, como antiguo actor sabe percibir las mismas cosas que ellos, y no encuentra ningún director que sea capaz de hacerlo. En fin...
Había poca gente y toda mayor. A este paso el cine va a ser como un geriátrico. No sé si es por la crisis o por las historias que se cuentan o porque la gente joven no ve cine de arte y ensayo, como se decía antes.
Película lenta, de largos planos y encuadres cuidados y simbólicos. Javier Ocaña titula la crítica "Cría cuervos..."; el cuervo del comienzo se ha trasmutado en persona al final y ya habita dentro de la casa, de la lujosa casa.
El relato familiar que realiza el director es desolador; no sabes cuál es peor, si la familia del parásito engendrador de hijos, por el que la madre que da título a la película está dispuesta a hacer todo lo necesario para salvarlo de la ruina, que tarde o temprano llegará; o la del marido tardío de Elena, un rico ruso devorador de mujeres, que casi ha perdido sentimentalmente a su hija, que es la más lúcida de todos, aunque es, a su manera, otra parásita.
Película bien desarrollada e interpretada, sobre todo por la actriz Nadezhda Markina, Elena, que te deja un regusto amargo como el escupitajo que deja caer desde el balcón el hijo del parásito bebe cervezas.

The Swell Season. Dirección: Nick August-Perna, Chris Dapkins, Carlo Mirabella-Davis

Tenía muchas ganas de ver este documental por las buenas, excelentes, críticas que recibió de Javier Ocaña, dándonos cuenta de lo que él llamaba "la cara B de una preciosa historia que tenía cuesta abajo", la de Once. Pero no duró nada, la arrinconaron en horario de madrugada de fin de semana y desapareció; ahora se repone a precio módico (aunque sólo una semana) y el cine estaba casi lleno.
A mi no me pareció para tanto, me gustó sobre todo la banda sonora, oír unas canciones que son una magnífica muestra de sensibilidad y conjunción armónica entre la voz potente y desgarradora de él y la modulada y suave de ella.
Después su historia te deja claro el agotamiento que se sufre de pasar de la nada al todo, de ser conocido en unos ambientes reducidos, a ser reconocido mundialmente. La fama, que tanto le gusta a la madre de él, acaba con la historia romántica de la pareja, pero es que ella sólo tiene 19 años. Como película documental de género musical me pareció más arriesgada y esclarecedora la de los Doors , y más original la de Bob Dylan que protagonizaba Cate Blanchett, pero, de todas formas, ésta se ve bien.
Lo que opina Ana: Documental filmado en blanco y negro que sigue la gira musical de los protagonistas de "Once", Glen Hansard y Marketa Irglova. Durante dos años vamos asistiendo en directo al desgaste de su relación, hasta que nos acabe estallando en las manos mientras escuchamos sus bellísimas canciones.

The Deep Blue Sea. Dir. Terence Davies

La crítica destacaba la cuidada ambientación y puesta en escena y el delicadísimo uso de la iluminación, casi a veces como el claroscuro pictórico del Barroco, un elemento que resalta el estado anímico de los personajes. La otra alabanza iba dirigida a Rachel Weisz ( y ella diciendo que actuar es una tontería), graduando su inestable situación desde el entusiasmo del enamorado absoluto, con la lucidez trágica del que sabe de antemano que está condenado al fracaso.
Se presenta la película como la historia de un adulterio y eso hizo que durante gran parte de la misma esperara el momento en que se produce, y ya bastante avanzada me di cuenta que el adulterio es un hecho consumado desde el comienzo y que a través de unos elegantes y suaves flash back, vas conociendo la situación familiar, personal y sentimental de esta valiente mujer. 
Película intimista, que al final sobre la tristeza que se impone desde el comienzo, abre una ventana a una ligera esperanza. El concierto para violín de Samuel Barber, que suena en los momentos más emocionantes, es el complemento perfecto de las imágenes para trasmitir los sentimientos de los personajes y hacer que los espectadores los compartan.
Lo que opina Ana: Soberbia interpretación de Rachel Weisz y cuidadísima ambientación, como es habitual en la filmografía británica. Esta historia de una pasión devastadora está contada de manera confusa, tardas en centrar las acciones, en entender cuál es el antes y el después, te pierdes entre un exceso de flash backs. Una vez que has conseguido situar a los personajes, aceptas el ritmo que te ha impuesto el director y tratas de seguirlo.
El título es revelador, sabes que vas a ver una historia triste, sin final feliz posible,aunque bien es verdad, que lo que se anuncia como tragedia en la primera secuencia, acaba girando y abriendo una ventana a la esperanza, en la que la vida se impone sobre la muerte.

martes, 18 de septiembre de 2012

Solo es el principio. De Jean-Pierre Pozzi y Pierre Barougier

Es curioso, una película que tiene como protagonistas a niños de 3 y 4 años atrae sobre todo a viejos. La sala de los Verdi, con una buena entrada, estaba casi toda ocupada por gente mayor, jubilados hace tiempo, se supone que muchos de ellos maestros y profesores, porque la película, el documental, trata de la educación que va más allá de la enseñanza reglada y tradicional, y deberían verla especialmente los chicos y chicas jóvenes que quieran dedicarse a esto.
Sobre unas imágenes que nos acercan al lugar del experimento, la escuela Jacques Prèvert de Melun, en el sureste de París, en un zona deprimida socialmente, con niños procedentes de muchos orígenes inmigratorios de 1ª o 2ª generación, se oye por la radio del coche la voz del ministro de educación de Sarkozy, Xavier Darcos, afirmando que para vigilar la siesta de los niños y cambiarles los pañales, no hace falta mucha preparación profesional. Este documental demuestra todo lo contrario. Los niños se lanzan, presididos por una vela y guiados por una maestra de nombre evocador, Pascaline, a pensar, reflexionar y hablar. Este proyecto, que se mantuvo dos años, es posible que tenga, cuando lo vemos en imágenes, sus momentos de zozobra, que no participen todos los niños, aunque sí están todos con sus rostros, miradas y gestos, y que los padres, al tener noticia de lo que se les pregunta, tratarán de "preparar" un poco a sus jóvenes retoños (incluso con peinados especiales). Pero termina saliendo la naturalidad infantil, su visión particular de las cosas, sus creencias, que las tienen, porque lo que nos demuestran es que están ahí,  que se dan cuenta de todo y se construyen su mundo, y ahora, con este documental lo podemos ver. Es cierto que les preguntan "cosas de mayores", pero lejos de rehuirlas, las afrontan a su manera y lo expresan de forma colectiva. Pensar. ¡Qué lejos de la banalidad del ministro de educación!, y en una escuela pública. Francia siempre nos enseña cosas interesantes.
Lo que opina Ana: Arranca el documental con el demoledor pensamiento liberal del ministro de educación de Sarkozy, ¿para qué invertir en la formación universitaria de unos profesionales, cuya función se limita a cambiar pañales y vigilar la siesta? Frente a ello nos adentramos en el corazón de una escuela infantil de un barrio deprimido de una ciudad francesa, para escuchar y sentir su vivo latir. Allí existe el proyecto de llevar la Filosofía a las aulas, de iluminar con el brillo de las ideas los cerebros de unos niños de tres y cuatro años. Estos niños serán capaces de hablar sobre cualquier tema,dejándonos boquiabiertos con sus reflexiones y su capacidad para debatir. Es un grupo multiétnico, colorista, en el que los pequeños protagonistas son un fiel reflejo de la sociedad en la que viven, ellos reproducen lo aprendido, al tiempo que aprenden a pensar por sí mismos y a defender sus argumentos. ¿Qué mejor camino para luchar contra la discriminación, el racismo, la desigualdad? Sólo es el principio.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Hara-Kiri. Dir. Takashi Miike

Poca gente en el cine, un espectador entró con media bicicleta, una señora mayor, que formaba parte de un grupo que se sentó en las filas delanteras, debió equivocarse de película, porque en la parte más dura exclamó en voz alta lo horrorizada que estaba, y el de la bicicleta le contestó que se marchara.
Si comparamos esta película con "Amor bajo el espino...", que no hay razón para hacerlo, pues lo que tienen que les une es sólo la procedencia oriental de los directores; pues bien, si lo hacemos ésta, con muchos menos medios a su disposición, porque hay menos extras, menos exteriores, de hecho casi ninguno, y una puesta en escena más contenida en todos los aspectos, sin embargo, a mi me pareció más real, más sincera, más arriesgada, más hiriente, pese a lo trágico que une los dos finales.
Historia de samuráis, revisión de una película mítica que ganó en 1962 el Premio Especial del Jurado en Cannes, dirigida por el director Masaki Kobayashi (y que yo no he visto), Jordi Costa en su crítica traslada el hundimiento de la casta de los samuráis en el Japón de la 1ª mitad del siglo XVII a la de la clase media en este comienzo del siglo XXI; entonces, pienso yo, el farmacéutico griego que se pegó un tiro en la plaza Sintagma de Atenas haría de héroe trágico, como el samurái de la película, de este comienzo de siglo desventurado que nos ha tocado vivir. 

El amigo de mi hermana. Dirª LynnShelton

Escribe David Bernal en ON que esta película podría convertirse en el fenómeno "indie" de la temporada. Como bajo este nombre se agrupan muchas cosas, cada uno entiende la suya; en este caso una historia de personas entre los 25 y los 30 y tantos, inestables sentimentalmente, no comprometidas en ese aspecto y buscando algo que les sirva para asentar los pies. 
La directora se plantea un objetivo: indagar en las relaciones entre hermanos, dos chicos por un lado y dos chicas por otro, partiendo de que uno de los chicos está muerto, pero su ausencia desencadena toda la trama. Las relaciones varias que se establecen entre el chico y las dos chicas hermanas, que tienen como base inicial rupturas previas y bastante empanada mental, se alimentan de equívocos e interpretaciones erróneas, con lo que tenemos el tono de la comedia y la historia completa. A mi me pareció mejor el planteamiento inicial, situado en la parte risible, que el desarrollo, donde se introduce el dramatismo un poco forzado, artificial, pese a que los actores cumplen, sobre todo ellas, y a mi más que Emily Blunt (Iris), me gustó Rosemarie Dewitt (Hannah). En fin, la película se ve, pero estoy lejos de compartir la creencia de David Bernal.
Lo que opina Ana: Comienza con brío, pero lo irá perdiendo al tiempo que se adentra en un callejón sin salida. Formato de serie B para progres treintañeros

lunes, 10 de septiembre de 2012

Brave. Dirección: Brenda Chapman, Mark Andrews y Steve Purcell

Hay una pirueta narrativa en Brave que necesita mucha inocencia infantil para creerla, aunque como viene de la mano de una bruja, todo vale. Ya lo decían las críticas, no es lo más arriesgado e innovador que ha hecho la factoría Pixar, pero es entretenida, y como afirma David Bernal en ON, en el aspecto visual es de una belleza "abrumadora". Y así lo deben reconocer los espectadores, que pese a llevar varias semanas en cartelera (no muchas, es verdad) y ser media tarde, casi llenaban la sala, y al final hubo un conato de aplauso y todo. Como en muchas películas, y en este blog está recomendado, hay que esperar a que acaben los títulos de crédito, que en esta cinta son muy largos, para llegar a la escena final, que está de nuevo dedicada a la bruja, es ella la que propicia esta historia de aprendizaje, tanto de la princesa pelirroja como de su madre. Y el mensaje, con los tiempos que corren, no está mal repetírselo a los niños y niñas, sobre todo a ellas, lo primero la libertad (no del mercado, no nos confundamos, la libertad de verdad).
Lo que opina Ana: Estupenda ambientación para una película de dibujos que quiere ganarse a todos los públicos. Un cuento con heroina medieval, una princesa que defiende los valores de una chica de nuestros tiempos. A veces recurre a soluciones fáciles, buscando la risa de los más pequeños,pero en general, te mantiene a gusto en la butaca siguiendo las aventuras de la intrépida Mérida y recorriendo los bellos paisajes de una Escocia magníficamente recreada.
Hay sorpresa para los que siempre aguantamos hasta el final, rindiendo nuestro homenaje a todo el equipo que aparece en los larguísimos títulos de crédito, mientras se termina de disfrutar con la banda sonora.

Elefante blanco. Director Pablo Trapero

La estrenaron en julio y todavía aguanta; es una buena noticia, no porque la película sea redonda, sino porque arriesga en su contenido, nada más y nada menos que cine social, con protagonistas del clero: los curas villeros. Al final, la dedicatoria de la película a uno de estos curas asesinado en 1974 en circunstancias todavía no aclaradas, mientras suena el rock "Las cosas que no se tocan" de los Intoxicados, reconoce la labor de estas personas.
La película se inicia casi en plan documental: una prueba diagnóstica de escáner y en seguida, sin transición, a la selva, y de allí a la barriada de Buenos Aires. En los primeros diez o quince minutos no hay palabras, sólo imágenes. El espectador tiene que hacerse la composición de lugar, ubicar a los personajes, para luego seguir su historia. La parte fundamental se desarrolla en torno a ese macro hospital olvidado y convertido luego el edificio y sus alrededores en hogar de los desclasados, de los apartados del sistema. En este ambiente se desenvuelve la vida cotidiana y la lucha de los curas, de la asistenta social Luciana (siempre bien Marina Gusman) y de todo un grupo de gente de aquí y de allá. La película, con todas las historias que se cruzan de drogadicción, amores difíciles y la búsqueda de una vida mejor (a veces un poco atropelladas, pelín histérica, escribe David Bernal), nos quiere trasmitir que no hay que desistir, aunque el camino deje mártires.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Amor bajo el espino blanco. Dir. Zhang Yimou

Primera película vista de la nueva temporada tras el verano. Pese a la subida tremenda del IVA, la sala tenía una buena entrada, y de personas no habituales de los cines Golem: señoras muy arregladas, grupos de gente de película de fin de semana de cines de la Gran Vía. La razón estaba en la propia película: facilona, romanticona y lacrimógena. Además con bonitos paisajes y encuadres. Incluso el final, cuando suena una canción y la van traduciendo, se olvidan (en la versión española subtitulada) de que hay un texto en la pantalla que nos cuenta cómo terminó el famoso espino que da título a la película y que culmina la historia de amor; eso es lo que deberían haber traducido al español y dejar que la canción sonara tranquilamente por su cuenta.
La pareja protagonista tampoco ayuda a levantar esta cinta, pensada para un consumo masivo, y con muy poca crítica política: ella parece demasiado joven e infantil para ese sacrificio de amor, y él actúa como una marioneta. Todo esto puede explicar por qué, con el renombre que tiene el director, en la Seminci de Valladolid sólo obtuvo un premio la actriz, la joven Zhou Dongyu. 
Web oficial: sanzashi.gaga.ne.jp
Lo que opina Ana: La historia de amor que enmarca la película es ingenua, tierna, pura y trágica, con lo que acaba convirtiéndose en lacrimógena y dulzona; yo como soy de lágrima fácil, me dejé llevar, ¡sin un pañuelo a mano! Se alarga en exceso sin llegar nunca a criticar abiertamente al régimen comunista  que separa a los dos ingenuos amantes. La revolución cultural está detrás, casi como un florero; quien no sepa qué ocurría entonces en el país,no podrá entender, viendo esta película, lo que supuso para sus habitantes; no me extraña que no la hayan censurado en China, ¿por qué iban a haberlo hecho si no se denuncia con firmeza la opresión sufrida por millones de personas? La mayoría de los personajes tienen poca fuerza, sólo llegan a perfilarse, pero sin lograr dotarlos de un auténtico carácter.

domingo, 2 de septiembre de 2012

El Skylab. Dirª Julie Delpy

Película de reuniones familiares veraniegas, muy francesa, simpática, agradable de ver, con un grupo de niños que se mueve a sus anchas y alguno pone la sal y la pimienta (el pequeñajo del pelo rizado, el primo favorito de la protagonista, la niña Albertine; sin olvidar a su hemano, el adolescente ligón).
Empieza con un flash-back en un tren, el de la protagonista ya convertida en una atractiva mujer, para desembocar en otro tren, el que lleva a Albertina niña, su padre y su madre desde París al pueblo de Bretaña donde se van a reunir. Como en la climatología, tan pronto hace sol como cae un chaparrón; igual ocurre en el desarrollo de la reunión, tan pronto están todos amigablemente compartiendo mesa y mantel, como se enzarzan por temas políticos (Mitterand es para algunos de ellos la esperanza, para otros una amenaza;estamos en 1979). Hay algunos momentos dramáticos un poco flojos (el cuñado ex soldado en la guerra de Argelia), pero en general prevalece el tono ligero, de verano. Y no es fácil conseguirlo.