Las críticas no le han salido mal, y podían haberlo hecho. Jordi Costa reconoce que está lejos de los trabajos mayores del cineasta, pero que hay bastantes argumentos para su defensa; David Bernal, más directo, escribe que estamos ante un Allen poco inspirado, pero profundamente vital y juguetón.
Por lo tanto, película menor de Woody Allen. Hacer una al año como el que hace un viaje del Inserso, tiene sus riesgos, y unas veces la cosa queda hilvanada e inspirada (Midnight in Paris), y otras descoyuntada y forzada (Vicky...); ésta está más cerca de la segunda, incluso a veces la supera. La comedia episódica (Jordi Costa) que trata de poner en funcionamiento, resulta ser una sucesión de vidas donde lo cómico se une a lo grotesco, sin mucha relación entre ellas. Resulta evidente que Allen ensalza en su propuesta juguetona la canita al aire, el gozar y sufrir de la fama cuando llegue, antes de que se vaya y no vuelva (aquí Roberto Benigni está en su salsa); pero las historias románticas, las dobles personalidades (el arquitecto joven y el maduro, éste como conciencia de la idiotez del otro) y los personajes que el azar ha colocado en un sitio equivocado (Penélope Cruz), no tienen la gracia y la brillantez que nos gustaría. En fin, Roma a los pies de Woody, todas las puertas se le abren y a él sobre todo le gusta callejear por el Trastévere...y a esperar a la próxima, a ver si la varita de la genialidad le toca en el hombro.
Lo que opina Ana:
Otra nueva "Vicky, Cristina, Barcelona", una película cargada de topicazos, en esta ocasión sobre Roma, que le permite a Woody Allen pasarse unas vacaciones en la Ciudad Eterna, mientras rueda con oficio, pero sin esmero esta película facilona y prescindible.
A pesar de todo, sus incondicionales seguimos pagando la entrada (con precios astronómicos tras el aumento del IVA) acudiendo a la cita anual con sus estrenos, a sabiendas de que nos vamos a encontrar con algunos momentos desternillantes que no queremos perdernos. El padre del novio, propietario de una funeraria y excelente cantante de ópera en la ducha, será en esta ocasión la estrella rutilante de un film más que mediocre.
Lo que opina Ana:
Otra nueva "Vicky, Cristina, Barcelona", una película cargada de topicazos, en esta ocasión sobre Roma, que le permite a Woody Allen pasarse unas vacaciones en la Ciudad Eterna, mientras rueda con oficio, pero sin esmero esta película facilona y prescindible.
A pesar de todo, sus incondicionales seguimos pagando la entrada (con precios astronómicos tras el aumento del IVA) acudiendo a la cita anual con sus estrenos, a sabiendas de que nos vamos a encontrar con algunos momentos desternillantes que no queremos perdernos. El padre del novio, propietario de una funeraria y excelente cantante de ópera en la ducha, será en esta ocasión la estrella rutilante de un film más que mediocre.









