Ha tenido suerte Siminiani (a ver si de repetir su apellido me sale de un tirón) porque su película (su primer largo) se estrena en los Cines Renoir, se pasa también un día en la Cineteca y ha tenido una crítica a media página en El País, como con los estrenos más importantes. Es cierto que tiene, según dice su historial, un recorrido exitoso con sus cortos (uno ha recibido más de cien premios "Conceptos clave del mundo moderno". Se puede ver en www.margenes.org), pero otros se quedan ahí.
"Mapa" es, como dice su director (Siminiani, otra vez) un diario-película, o al revés. No creo que pueda volver a repetir este experimento, porque ya no sería novedad, a no ser que su vida sea tan apasionante o sepa contarla tan bien, que nos enganche otra vez. No creo que volvamos, ni él querrá exponerse tanto, a seguir sus relaciones amorosas y lo que motivan: búsquedas del yo, yendo y viniendo por el mapa del mundo y de sus sentimientos. De hecho, es la persecución de Luna la que termina poniéndonos un poco impacientes, no avanzamos, giramos sobre el mismo punto, con su cámara, alrededor de su confusión. De todas maneras, el montaje, el guión y el personaje son interesantes. Prefiero la parte de la India porque la aventura se mezcla con los sentimientos, sin aspavientos, sin grandilocuencia, con sentido del humor (me acuerdo en sentido contrario de la última película de Iciar Bollaín). Esperaremos la siguiente entrega, con interés, con curiosidad.
Lo que opina Ana:
Tiene este documental autobiográfico el encanto de las manufacturas, algunos momentos muy logrados de montaje casero realizado con muy pocos recursos, sentido del humor para reírse de lo que haga falta y para poner en solfa cualquier tipo de creencia o pensamiento dogmático. El director, guionista, protagonista sobre todo como voz en off, marca un ritmo ágil y te conduce por donde él quiere, es el dueño del camino, es su camino y nos lo muestra para que lo contemplemos a distancia, haciéndonos a veces guiños de cercanía y otras veces alejándose intencionadamente. Sin embargo, el resultado es desigual, hay altibajos narrativos, momentos de traspiés, compensados por aquellos otros en que atina a narrar con acierto sus sentimientos y dudas.
Da una visión de la India desmitificadora, quien haya estado allí podrá comprender muy bien esa mezcla de sentimientos encontrados y cómo el tiempo va ganando al visitante y acercándolo a los encantos que sin duda existen en el país.
Lo que opina Ana:
Tiene este documental autobiográfico el encanto de las manufacturas, algunos momentos muy logrados de montaje casero realizado con muy pocos recursos, sentido del humor para reírse de lo que haga falta y para poner en solfa cualquier tipo de creencia o pensamiento dogmático. El director, guionista, protagonista sobre todo como voz en off, marca un ritmo ágil y te conduce por donde él quiere, es el dueño del camino, es su camino y nos lo muestra para que lo contemplemos a distancia, haciéndonos a veces guiños de cercanía y otras veces alejándose intencionadamente. Sin embargo, el resultado es desigual, hay altibajos narrativos, momentos de traspiés, compensados por aquellos otros en que atina a narrar con acierto sus sentimientos y dudas.
Da una visión de la India desmitificadora, quien haya estado allí podrá comprender muy bien esa mezcla de sentimientos encontrados y cómo el tiempo va ganando al visitante y acercándolo a los encantos que sin duda existen en el país.
