sábado, 12 de marzo de 2011

Los chicos están bien. Dirª. Lisa Cholodenko


Había leído la crítica de Javier Ocaña y no me apetecía ver la película; fui y tenía razón. Hay películas que en su final condensan todo el mensaje, y en esta el bueno de Paul (Mark Ruffalo) sale hecho unos zorros, sin comérselo ni bebérselo. Son sus genes los que quieren ponerse en contacto con él, y es la madre biológica de uno de ellos quien se lo tira; y luego, los hijos lo desprecian por haberlo hecho y la mamá lo desprecia por haberse enamorado de ella. En fin, me produce mala leche esta película heterofóbica y engañosa, porque ni es una comedia (ni rastro), ni es neutral (es como "Primos", pero con un punto de mira distinto, casi igual de deleznable).

Lo que opina Ana:
Una visión sobre las complejas relaciones que pueden aparecer entre las nuevas y transgresoras unidades familiares, en este caso en el de una asentada familia de lesbianas con dos hijos adolescentes que deciden conocer a su progenitor, el donante de esperma. La aparición del padre, un hombre encantador y atractivo, provocará una auténtica crisis familiar.
Todo es bastante disparatado, empezando por el hecho de que los chicos accedan con tanta facilidad a la identidad del donante y, mucho más, que éste esté encantado de conocerlos y que acabe creyéndose parte de la familia. Emilio estaba indignado de cómo se "explotaba" al pobre hombre, todos sacaban partido de su aparición para dejarlo al final en la estacada y achacarle ser el responsable de sus desgracias. A mí me daba bastante igual, de hecho me parecía el más simpático de todos y no veía que saliera tan mal parado.
No sirve más que para pasar el rato y para ver lo bien que viven algunos en California.