sábado, 17 de mayo de 2008

una chica cortada en dos


Otra vez Chabrol. ¡Qué mala memoria tenemos, tengo! Repasando las dos últimas películas que hemos visto de él antes de "Borrachera de poder", a "Flor de Mal" le di un 5 y escribía algo así como "un divertimento con un poco de maldad", y a la siguiente, "Una dama de honor" la puntué con un 4, y añadía que era una "tragedia bufa". Y a esta de hoy, ¿qué nota darle? Pues si me apuras apenas un 3. Estoy total y absolutamente de acuerdo con Jordi Costa en el País, es la cuota de cine que tiene que hacer un director consagrado. Siempre habrá gente que la vea (en Venecia estuvieron cinco minutos aplaudiéndola) y críticos que la alaben. Lo de menos resulta a dónde llegue, el riesgo que corra, la pasión que ponga. Yo creo que Chabrol rueda con rutina. Dicen de esta película que es, como las otras, una crítica de la sociedad rural francesa. ¿En qué? ¿Qué proyecto propone? ¿Qué personaje nos da una esperanza?¿Dónde está el mal? En ningún lugar porque todo el mundo acepta lo que vive: la mujer, el adulterio de su marido; la chica joven, el deseo sexual del escritor mayor; el prototipo ridículo del rico heredero acepta hasta que es tonto. Son arquetipos, les das cuerda y hasta que se paran. Decía Carlos Boyero en la Ser que él no aconsejaba verla, que todavía la anterior, "Borrachera..." la aguantaba Isabel Hupert, pero que aquí no había esa suerte. Pero la indefinición era el signo de aquella denuncia de corrupción judicial, igual que ahora no sabemos si hay que mirar sin pensar o qué pensar después de ver. Chabrol no sólo cansa, irrita.
Lo que opina Ana:
Chabrol vuelve con sus obsesiones, las relaciones de clase desiguales, la vida en provincias, las tensiones que genera el poder venga de donde venga. En este caso la película es fallida, los personajes no se sostienen, acercándose al ridículo. Nos da igual lo que sientan o piensen porque no nos conmueven, ni importan. Es como una caja vacía, la destapas y no encuentras nada en ella.