lunes, 14 de abril de 2008


En cualquier caso, el dominio de la historia está en el guión (la directora es la mujer del guionista de "Entre vinos"). El comienzo de la película con esas imágnes suspendidas en el limbo de un universo irreal, con palmeras, cielos azules, casas unifamiliares pulcras con su jardín, que la cámara recrea como si fuera una visita turística, termina en la piscina de los viejos ricos o suficientemente bien jubilados, que buscan el sol y las buenas temperaturas antes de morir. La cámara se va parando, el sonido también, estamos en otro mundo. Esta parte de la película, aunque corta, está magníficamente retratada. Pero dentro del paraiso también hay drama, y finalmente se muere y hay que liquidar la cuenta. El padre, Lenny Savage, es el ogro, el represor, ya envejecido, camino de la demencia, que muestra su enfado haciendo pintadas con su caca. Esto no se puede tolerar en este mundo perfecto. Primera llamada a los hijos, habitantes del mundo helado y sin sol. Muere su protectora, era un mantenido, segunda llamada a los hijos y definitivo cambio de paisaje. Entramos en el reino de la realidad. Los hijos muetran las taras que han heredado de su crecimiento en esta familia. Los dos son inestables sentimentalmente. Tienen un padre y no lo pueden abandonar, aunque quisieran. El hijo parece más duro. El ambiente de la residencia marca las fronteras sociales, sólo pueden aspirar a una modesta. Dentro también están claras las estratificaciones: la mayoría de los cuidadores son negros.

El tiempo que permanecen cuidadando al padre sirve para establecer una nueva relación entre los hermanos, ya adultos, que recuerdan vagamente sus años juntos en la infancia y la adolescencia. Los dos en el fondo se creen fracasados, pero importantes, a punto de alcanzar la notoriedad que ambos piensan que se merecen. La interpretación de los tres protagonistas es precisa, sin más excesos que los que sus personajes les permiten. El guión es bueno, casi no hay lagunas. El sabor agridulce, o falsamente dulzón al final. ¿Qué significa ese perro paralítico corriendo detrás de la hermana por los puentes de Nueva York?
Lo que opina Ana:
Interesante y tristísima película sobre la vejez, la soledad, las frustraciones de nuestras sociedades desarrolladas. Con una aparente ligereza la directora va adentrándose, hurgando en las heridas, para conseguir desvelarnos, sin tener que demorarse en los detalles, una difícil relación familiar, la de los Savages. Destaco de la película su parte de análisis sociológico, su irónica visión sobre el "paraíso" creado en EEUU para los viejos con recursos, un mundo ocioso que sirve para dar empleo a los inmigrantes y que trata de esconder la muerte. Frente a este aparente paraíso, nos presenta una realidad más amarga, la de los asilos, espacios más cutres y deprimentes, para gentes con menos recursos, pero que aún así muestran un grado de bienestar propio del mundo desarrollado. Ese es el telón de fondo, el desencadenante de la historia que, sin embargo, tiene muchos más ángulos.