jueves, 23 de octubre de 2008

los limoneros


Otra película testimonio que no verá mucha gente. Es extraño que en una zona tan vigilada, tan sometida a controles, con muros infranqueables, se oigan los aullidos prolongados y penetrantes de los lobos. En la soledad de la casa de la viuda de los limoneros (Salma- Hiam Abbass), esos aullidos la acompañan, quizá porque le hagan soñar en una libertad que ella no tiene.

Es una película que da por descontado el sometimiento caprichoso, cerril, prepotente y absurdo de Palestina por Israel, pero con eso se cuenta, y está. Lo interesante es que no se queda ahí y muestra la sociedad machista palestina, hombres que vigilan, hombres que no hacen nada, hombres que gobiernan las vidas ajenas que luchan por lo justo. Es más forzada la historia de la mujer israelí (Mira Navon). Su marido, el ministro de Defensa israelí, es un capullo y ella tiene la valentía de darse cuenta y actuar, y eso le acerca a la viuda palestina.

Historia de mujeres, resistencia pacífica. Ojalá llevara a algo. De momento en el equipo de rodaje y en el de actores hay palestinos e israelitas ( y de otras naciones). Es como la orquesta de Baremboim, una muestra de interculturalidad a favor de la paz. La película va por ese camino, y merece la pena verla.
Lo que opina Ana:
Un campo de limoneros nos sirve para entrar en la terrible realidad del desencuentro entre árabes e israelíes y además para plantear otros problemas, otras situaciones, ya que la película también habla de la condición femenina, de la soledad, de las querencias personales, del amor a la tierra, de la nostalgia por épocas más felices en la vida, y de fidelidades como la del viejo agricultor hacia la protagonista, una mujer capaz de enfrentarse contra todos por defender lo único que da sentido a su vida: su plantación de limoneros.