
Premiada en San Sebastián. Epopeya dramática de la barbarie humana. Tiene el propósito de perdurar, de trascendencia, de fresco histórico, de gran obra. No le cogí el tono, incluso me pareció que forzaba el aspecto trágico y desgarrador (que existió sin duda).
Lo que opina Ana:
Con pocos medios recrea el director el horror de la ocupación japonesa de Nanking durante la II Guerra Mundial; asistimos con él a la confusión entre vida y muerte, para muchos de los habitantes de la ciudad la muerte aparece como una liberación. Es una película que va radiografiando el interior de los sentimientos, puedes meterte en la piel de los personajes y sentir con ellos el miedo, el horror, la degradación moral, la resignación y el fin de las esperanzas, la desintegración de la esencia humana que algunos no pueden resistir. La película ha sido censurada en China por presentar a algunos japoneses como seres humanos, incapaces de aceptar su papel de verdugos.
Introduce la historia una larguísima escena en la que se describe la caída de la ciudad, a la manera de "Salvar al soldado Ryan". Los tiempos son siempre lentos, como no puede ser de otra manera, para transmitir la carga demoledora y la angustia que la ocupación japonesa provoca en la población civil. No hay rayos de luz, no hay esperanzas, nadie puede salir indemne. El relato de las violaciones masivas te deja sin aliento,´más aún cuando sabes que no se trata de una fabulación, sino del pálido reflejo de una historia aún más cruenta.